UMAP Cuba 1965

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TUS HIJOS NO TE OLVIDAN

Francisco García Martínez.

“Para mí esos campos de concentración de la UMAP fueron de tan amplia magnitud de terror que nunca nadie que haya estado allí los podrá olvidar. Allí no existía ningún tipo de derecho humano. Todo lo que una mente humana puede imaginarse de terror y crimen, ahí prevalecía.

Caí preso el 7 de diciembre de 1961, en Seguridad del Estado de Matanzas. Fui trasladado a San Severino. Me hicieron una acusación de sabotaje, me pedían una sentencia de treinta años con tan sólo catorce años de edad que tenía. En el juicio no pudieron demostrar que yo había dado fósforo vivo a los cañaverales.

En junio me citaron al cuartel de Jovellanos. Cuando llegué allí vi. a un grupo de casi doscientos jóvenes que los habían metido en los establos (caballerizas) de caballos, llenos de estiércol.

De ahí nos llevaron en rastras al estadio de Camagüey, mientras otros fueron para Ciego de Ávila. Al día siguiente vino el comandante Casillas quien nos dijo que habíamos llegado a la UMAP de donde solamente saldríamos vivos siempre que cumpliéramos las órdenes impartidas por los oficiales.

Mis manos y piernas están llenas de heridas, muchas hechas por mí para tratar de salir de aquel infierno. Nos tenían en lugares remotos de Camagüey, donde los mosquitos mataban a los caballos y también a las personas. Allí vi. amarrar a los hombres desnudos a una cerca de alambre de púas. Todavía tengo en mi memoria presente los gritos de aquellos hombres torturados, quienes permanecían noches y días enteros amarrados sin recibir ni comida, ni agua.

A mi me obligaron abrir hoyos en la tierra de mi altura, que cubrir completamente mi cuerpo. Después me ordenaban taparlo y a abrir otro. A otros les mandaban a abrir hoyos y los llenaban de agua y los mantenían cuatro días con la cabeza afuera solamente. Vd. compañeros míos arrastrarlos amarrados a un caballo por las guardarrayas. Creo que en tortura vi. todo lo que se puede ver en este mundo.

Salí hacia el exilio en tres gomas de tractor infladas hasta la mitad. Estuvimos cinco días en el Océano Atlántico. Nos recogieron 29 millas de Cayo Hueso, en 1972.

Actualmente reparo prendas y me dedico al oficio de joyería y relojería en Miami. Al mismo tiempo vendo pinturas y hago marcos para mis cuadros. Tengo mi propio negocio”.