UMAP Cuba 1965

Inicio » 2012 » diciembre

Monthly Archives: diciembre 2012

TUS HIJOS NO TE OLVIDAN

Emilio Izquierdo

“Al cumplir los 18 años de edad fui internado en los campos de concentración de la UMAP. La razón que pusieron en mi causa fue: católico activo. También por ser hijo de un preso político por delitos contra los poderes del Estado. Mi padre había ayudado económicamente a los alzados contra Fidel. Tenía que ir a una alambrada porque era hijo de mi padre, practicaba la religión activamente en la parroquia de Bahía Honda. También me acusaron de reunirme con masones.

En junio de 1966 me llevaron a los campos de concentración de la UMAP en Camagüey. En el entronque de Cunagua nos recibieron con ametralladoras y un despliegue policial increíble como criminales convictos. Nos concentraron en el estadio de Morón. Había hasta ametralladoras antiaéreas y no venían aviones sino indefensos jóvenes. A la población del lugar le dijeron que para esos campamentos venía lo peor de la sociedad.

Éramos criminales convictos sin juicio y sin delito alguno. Los alambres de púas eran hacia adentro para que no pudiéramos escaparnos. Estuve allí dos años preso. En Cuba siempre los crímenes se heredan. Uno es el hijo de… y como mi abuelo había pertenecido a la Guardia Rural eso influyó y decían los comunistas que yo era nieto de un esbirro.

Pero el problema fundamental es que los jóvenes que fueron llevados a la fuerza a la UMAP no accedían dejarse adoctrinar, se mantenían en organizaciones fraternales. Incluyendo a la religión yoruba, afrocubana. El primer fusilamiento fue a Alberto de la Rosa, que le decían Eleguá.

La Asociación de Ex-Confinados Políticos de la UMAP la creamos en septiembre de 1995, para denunciar estos crímenes ante el mundo”.

Actualmente es chofer de limosinas en Miami.

Cecilio Lorenzo

“Nací en Cabaiguan, en un humilde bohío de yaguas y piso de tierra en el centro de una colonia de caña.

Entre al campo de concentración de la UMAP a los diecisiete años de edad, y salí casi a los veintiuno. A nosotros nos fabricaban expedientes que decían falsedades: a uno le ponían homosexual, adictos a las drogas, vago habitual, alcohólico, lacra social, pero no importaba lo que la persona fuera o dejara de ser. En mi caso dirigente de religiones fraternales.

Los expedientes eran una monstruosidad. Sin embargo, los delincuentes que se plegaron al régimen no fueron para la UMAP. A mí me acusaron de vago habitual y de tener un taller de joyería desde los catorce años.

Los campamentos estaban formados por 120 reclusos.Unos 25 cuadros de mando y guarnición. El régimen de trabajo forzado empezaba de cuatro y media a cinco de la mañana y terminaba al oscurecer. Después de una clase política obligatoria y a las 9 de la noche silencio. Cuando alguien se fugaba levantaban a todos por la madrugada y nos disciplinaba castigándonos marchando, corriendo, entre un campo rodeado de alambradas.

Recibíamos castigos corporales y físicos, además de castigos psicológicos hasta juicios sumarísimos que podía llevar la pena de muerte. En nuestros campamentos se firmaba y ejecutaba las penas de muerte, sin tener que ir a otro mando militar.

A los Testigos de Jehová los condenaron a todos a cuatro años de privación de libertad por negarse a cumplir la disciplina militar. vi. enlazar a mis compañeros y arrastrarlos con un caballo de kilómetro de distancia y llegar tinto en sangre.

Al Testigo de Jehová Luís Fortún le dieron golpes en el piso hasta desprenderle el pómulo. Nosotros nos mutilábamos y cortábamos los tendones para poder ir a algún hospital, porque nos tenían incomunicados. Desde allí tratábamos de comunicarnos con la familia. No teníamos contacto con el mundo exterior.

Vine en 1980 cuando el Mariel. Tuve que dejar a mi mujer y a mi hijo”.

Empresario joyería, Hialeah, Florida.

Juan Villar

“Aunque el SMO incluía solo a jóvenes de 15 a 27 años, muchos mayores o menores, como hemos dicho, también fueron llamados.

Este era el caso de Jaime Ortega, sacerdote de la iglesia de La Inmaculada Concepción, de Cárdenas, que ya tenia cumplidos los 28 años de edad, afirma Juan Villar que ofrece los siguientes datos: Junto a Jaime Ortega, de Cárdenas, se llevaron al sacerdote Armando Martínez, de Matanzas, que vive ahora en Canadá y que ya dejo el sacerdocio y, una semana después, de La Habana, al Padre Petit y a otros mas”.

“Cuando el gobierno comenzó a hacer cumplir las regulaciones de edad de 27 años para el Servicio Militar Obligatorio, los tres sacerdotes y algunos mas, comenzaron a salir porque les llego el pasaje a través del arzobispado. Armando Martínez al salir de la UMAP estuvo algún tiempo de nuevo en su parroquia de Pueblo Nuevo, Matanzas, antes de partir de Cuba definitivamente y luego dejo el sacerdocio. Ortega y Petit fueron convencidos por la jerarquía para que se quedaran en Cuba porque su salida seria un mal ejemplo para los jóvenes católicos”.

“En la primera visita que tuvimos en la UMAP, a los tres meses, los padres de Jaime Ortega lo fueron a ver. Al regresar Ellos a su casa al padre le dio su primer ataque al corazón. Fue el primero, porque cuando salimos de la UMAP en Junio del 68, a los pocos días su padre falleció por un ataque masivo. Ya, en la primera visita, su padre había sufrido mucho”

Joaquín Rodríguez – Sacerdote Católico, Miami

Jaime Ortega, en 1966 era sacerdote de Cárdenas desde hacia dos años. Se había ordenado el 2 de agosto de 1964. El y el Padre Pedro García, quien esta en Miami, habían llegado a Cárdenas a iniciarse en el sacerdocio. Fueron recibidos allí -recuerda Joaquín Rodríguez que iba a ser seminarista, y, luego sacerdote- como una onza de oro. Al llegar a Cárdenas, el párroco de la iglesia era el Padre Naranjo. Jaime lo había sido primero en Jagüey Grande y de la Catedral de San Carlos, Matanzas. Yo estaba en Cárdenas; allí nos conocimos y de inmediato nos hicimos amigos.

Poco después yo partía hacia el seminario en La Habana. Al año siguiente el Obispo envió al Padre Pedro a Jovellanos, pero Jaime se quedo en Cárdenas. Un día a Jaime lo fueron a buscar en un jeep a la parroquia y se lo llevaron para la UMAP. A Petit se lo llevaron desde el inicio de aquel primer llamada de 1965. Otro sacerdote, Armando Martínez, estaba en la parroquia de Pueblo Nuevo.

Joaquín Rodríguez – Sacerdote Católico, Miami

Gustavo

Yo fui testigo de lo que sufrimos en esos campamentos horribles. donde tenias que ir al trabajo forzado aun enfermo con fiebre de 40 y aquellos sargentos que ni los de Batista hacían estos carceleros, con las botas saliendo las puntas interiormente sin medias, en charcos de agua.

Cortando caña, cuando te tirabas en la guardarraya y te negabas porque no podías con la fiebre, te levantaban te insultaban y vejaban, luego pasando hambre subsistías por la comida que en las visitas te llevaba tu familia, traslados de madrugadas para otras unidades.

Solo nosotros sabemos lo que pasamos. Y el mundo estaba ajeno a esto. Es bueno que ahora se sepan las verdades de todas estas atrocidades con homosexuales y no homosexuales que allí había.

J. Pedroso

Pertenezco al llamado del 19 de noviembre de 1965 estuve en el campamento de La Virginia, entre Ceballo y Ciego de Ávila, nos bajaron en 15 1/2 del tren en que íbamos, apagaron las luces del pueblo y nos decían horrores rodeados por un cordón de milicianos, de ahí nos trasladaron hasta el famoso campamento con cercas de 10 pelos de alambre y una posta con una garita en la entrada.

A los testigos de Jehová les quemaban las manos con velas para que firmaran, les afeitaban las cejas, la cabeza y le daban un baño frió por las noches cada 2 horas, por la mañana a abrir un hueco del tamaño de la persona, nos llevaban para el campo al amanecer y nos traían de noche, el que implanto los baños fríos fue el Capitán Pedro Cruz Moya y a mi me llevaron solo por el hecho de no estar con la famosa revolución la cual reprochare toda mi vida.

Clara Ortiz, madre de un confinado

Mis saludos y cordial alegría al conocer que se está divulgando la triste etapa de la inhumana ley que llevo a los Campos de Concentración a tantos jóvenes a atravesar por tan amarga experiencia, voy a relatar mi caso.

De los millares de mentiras que ha vociferado el régimen comunista de Cuba, el día que hablo la hiena sobre el Servicio Militar Obligatorio fueron sus palabras que todo joven que estudiara o trabajara no sería llamado a cumplir con esa ley, mi hijo Rubén Bernardo Aloma Ortiz estudiaba en la ya desaparecida Escuela de Comercio con solo 17 años, pero había algo en contra de nosotros, no nos montamos en el fatídico carro de la REVOLUCIÓN, opino esa fue la causa de llamarlo a ser reclutado, perdió sus estudios y lo ubicaron en una Unidad Militar en la Novia del Mediodia supuestamente para estudiar comunicaciones.

Allí estuvo un año pasando múltiples penurias y obligado a estudiar, al cabo del año sus notas fueron excelentes, pero el fin era lavarle el cerebro para que fuera a estudiar a la antigua URSS, a lo que el se negó siendo su respuesta que a él no se le había perdido nada allí. A mi hogar se presentaron unos oficiales de la DAAFAR para que yo intentara convencer a mi hijo de su partida que le sería muy beneficiosa, a lo que le conteste: “Cuando a él lo reclutaron no vinieron a preguntarme si yo estaba de acuerdo con esa medida por lo que ahora yo no le iba a contradecir su opinión”.

Eso le costó lo enviaran a una U/M en el Central Macareño en Camagüey a cortar caña, las pocas cartas que recibía me decía que él no sabía dónde estaba ya que era intricado en el monte, hasta que un día recibí una carta donde me manifestaba que aquello era un campo de concentración al extremo que los habían obligado a ver fusilar un recluta que se rebeló por tanta injusticia.

Aquello me intranquilizo y sin pensarlo me dirigí a la U/M donde el había estado y hablé con el Teniente Geranis, desconozco si es nombre o apellido le enseñe el papel, me lo quito y me dijo eso se investigaría. Pasaron unos días y me citaron a una entrevista, fue con el Capitán Cruz Amada y me amenazo que si eso no era verdad mi hijo pasaría 10 años preso en la Cabaña por difamación, fueron tan cínicos que me invitaron a almorzar con ellos (deben imaginar mi estado anímico como estaría, yo le conteste, mis hijos ni me dicen mentiras ni me callan verdad).

Salí de allí y me fui a hacer la cola para embarcarme hacia Camagüey, yo ni idea tenia cual era mi destino, pero llegue al lugar y pregunte donde estaba el Central Macareño, allí me informaron que tenía que tomar una guagua que me llevaría a Santa Cruz del Sur, me indicaron el lugar, me monte en la guagua a las 10.00 a.m. y mi sorpresa era una carretera que solo tenía a ambos lados caña, esa guagua llego a las 5.00 p.m. y todo esto sin tomar ni agua, mis nervios estaban al reventar.

Cuando llego al lugar me encuentro con un gendarme, yo no sabía ni donde estaba, a ese fulano le pregunte donde estaba el Central, asombrado me dijo, de donde viene usted, a lo que le conteste de la Habana, el muy H/P me dijo grande ha de ser sus motivos para ese viaje, bueno tuvo un gesto de “bondad” y me dijo la guagua que va para allá la ultima sale a las 5.00p.m. y ya se fue, entonces me llevo a un fonducho y allí me tome una sopa después me llevo a la casa de una mujer que alquilaba habitaciones y me dijo a las 5.00 a.m. sale la guagua para el central.

Pero ustedes creen que yo dormí, toda la noche mirando el reloj y me levante a las 4.00a.m., tome café y me dirigí a la cola de la guagua que salió en su tiempo, carretera y caña de nuevo hasta que a las 10.a.m. vi la torre del central y me dije bueno llegue. ¿llegue? aquello eran no sé cuantas U/M, no había transporte y mi hijo estaba en la No, 3 así que tenía que esperar algo que me llevara al lugar hasta que vino un tractor y en eso me monte hasta que llegue al lugar.

Cuando mi hijo me vio me dijo MIMA pero como has llegado aquí, nadie es capaz de imaginar el estado deplorable que se encontraban aquellas criaturas, ropa y zapatos raídos, sucios, mal comidos, desnutridos totalmente,  obligados a trabajar desde las 5.00 a.m. hasta las 5.00 p.m., maltratados humillados, bueno no sé cómo no me desmaye.

A lo lejos venia un teniente nombrado Raimundo que era el MAYORAL y me dice: “usted es la madre de Aloma, aconséjelo pues es muy rebelde y lo voy a enviar a la Cabaña”, yo ni le conteste, era tanta mi impotencia y mi rabia que hubiera sido capaz de yo misma cortarle la cabeza, pero estaba mi hijo en juego, le conté todo lo que había hecho y lo que me había advertido Cruz Amada y me contesto: “Mima tú no te imaginas ni remotamente lo que sucede aquí, pero todo lo que escribí es verdad” llego un camión y me dijo “vete que después no tienes donde irte”.

¿Cómo me fui? con el alma partida, pero cuando llegue a la Habana llame al tal Geranis y le dije “sabe de dónde vengo, de ver a Rubén y todo lo escrito es verdad, hay mil cosas que contar pero no quiero abusar de su paciencia, el caso es que parece aquello se les fue de las manos”, lo trasladaron al Central Elia con mejores condiciones hasta que por fin lo trasladaron a la Habana pero le pusieron de castigo que tenía que cumplir 6 meses más, pero lo insólito es que después no querían darle trabajo ni lo aceptaban mas como estudiante.

Se metió en los D/H y volvió a estar preso, mi vida ha sido un martirio con estos canallas, mi otro hijo no paso el Servicio, pero también estuvo preso por escribir boletines contra la censura, espero Dios me de vida para ver el desplome de esos canallas. Gracias por sacar a la luz tantos crímenes de la juventud.

4 de agosto de 2012